Con más de 170 millones de usuarios registrados, LinkedIn se ha convertido en la red social profesional más relevante a nivel global, tanto para la búsqueda de oportunidades laborales, como de negocio.
Recientemente, LinkedIn ha anunciado importantes cambios en el diseño de su plataforma, entre los que destaca el rediseño de las páginas de empresa. Al igual que en la mayoría de lanzamientos del sector, en un inicio sólo estuvieron disponibles para un número limitado de empresas, pero ahora ya podemos aprovecharlos todos los usuarios. Los cambios van desde mejoras en el diseño, entre los que destaca la posibilidad de añadir una imagen de portada al estilo Facebook, hasta la incorporación de nuevas funcionalidades como la publicación de las actualizaciones de la página en el “timeline” de quienes siguen a la empresa.
Ante este abanico de posibilidades que se presentan, hemos de configurar nuestra página de tal modo que aprovechemos al máximo la presencia de nuestra empresa en esta red profesional. Veamos cómo hacerlo.
Lo primero que haremos será acceder a la página de configuración desde el botón “Editar”, ubicado en la esquina derecha de la página. Una vez allí encontrarás un menú con diferentes opciones. Empezamos esta guía por la primera pestaña: “Resumen”.
Paso 1. Administración de la página
Al igual que en las páginas de Facebook, ahora podemos nombrar a varios administradores de la página. Sin duda, se trata de mejora sustancial que facilita la gestión colaborativa. Para agregar a un nuevo administrados, nos ubicamos en el recuadro de “Administradores designados” y empezamos a escribir el nombre de la persona a quien queremos dar los privilegios de administración. Atención: solo podemos nombrar como nuevos administradores a usuarios de LinkedIn con lo que estemos previamente conectados.
Paso 2. Información básica
Una vez nombrados los administradores, es el momento de cumplimentar los campos de información básica de la empresa. Para ello, dentro de la misma página (Resumen), nos dirigimos al recuadro ubicado a la derecha de “Administradores designados”. Allí encontramos lo campos: Tipo de empresa, tamaño, dirección web, sector, estado y año de creación. Esta información vendría a ser como la ficha técnica, de carácter más objetivo, de la empresa.
Debajo de esta información se encuentra un segundo recuadro llamado “Ubicaciones de la compañía.” Aquí es donde añadiremos la ubicación de las principales sedes de la empresa, hasta un máximo de 5.
Para finalizar este primer paso, nos desplazamos más debajo de la página, hasta los campos “Descripción” y “Especialidades” de la empresa.
Aquí es donde verdaderamente debes poner en juego toda su capacidad de síntesis, creatividad y de persuasión. Recuerda que las páginas de empresa se dirigen a diferentes perfiles o stakeholders, desde potenciales candidatos a clientes, pasando por periodistas, competidores, etc. Si te falta inspiración, no dudes en ver cómo lo hacen otras empresas a las que admires. Seguro que podrás tomar prestadas un buen puñado de buenas ideas. Y si aún así no te termina de convencer, pídele ayuda a algún profesional, que para eso estamos ☺
Paso 3. Información gráfica
Vamos ahora con la optimización gráfica de la página:
Imagen/foto de portada: Recuerda que seguimos en la página “Resumen”. Ahora nos desplazamos hacia el campo de “Imagen”. Aquí es donde añadiremos la foto de portada o cabecera, una opción muy similar a las páginas de Facebook. Mi consejo es que, respetando la identidad gráfica de tu compañía, intentes personalizar tu imagen adecuándola al entorno en el que estás. Puedes aprovechar este espacio visual para difundir mensajes o eslóganes que resulten seductores para los públicos a los que te diriges.
Las dimensiones adecuadas para la imagen de portada son de 646 x 220 píxeles. Si a la hora de diseñarla tienes en cuenta estas medidas, después, cuando la subas, te ahorrarás problemas de distorsión o pixelado.
Logotipo estándar: El logotipo estándar es el que se verá en la parte superior de la página de empresa. Las medidas óptimas son de 100 x 60 píxeles. Intenta ajustar el diseño que vayas a subir a estas dimensiones para no tener problemas de distorsión de la imagen.
Logotipo cuadrado: El logotipo cuadrado es el aparecerá en las publicaciones que verán los usuarios en su página de inicio. En este caso las medidas del logotipo cuadrado son de 50 x 50 píxeles.
Paso 4. Productos y servicios
Avanzamos a la siguiente pestaña del menú principal: “Productos”. Podríamos asimilarlo al escaparate de una tienda. Es el espacio dedicado a nuestro portafolio. Aunque depende de los servicios o productos que ofrezcamos, lo más probable es que sea el campo de configuración que más tiempo nos lleve. No tengas prisa, porque es seguro que será uno de los apartados a los que más atención preste nuestra audiencia.
Son 11 los campos a cumplimentar: la descripción del producto/servicio, ofertas o descuentos, vídeos, imágenes, etc.
Paso 5. Terminado el set-up, es hora de publicar
Tu página está lista ¡Ya hemos terminado la configuración! Es momento de publicar actualizaciones, tal y como ya lo hacemos en Facebook. Como comentaba más arriba, publicar en LinkedIn como página ahora tiene mucho más sentido, ya que nuestros seguidores verán nuestras publicaciones en su página de inicio. Si a esta funcionalidad le sumamos la posibilidad de segmentar la audiencia que recibe la información que publicas, hablamos de una poderosa herramienta que hará mucho más efectiva nuestra interacción en esta plataforma.
Para segmentar una publicación, nos situamos debajo del recuadro de publicar, allí encontramos la opción “Compartir con” y dentro de esta, dos opciones: Todos los seguidores y público objetivo. Las variables de segmentación son: tamaño de la empresa en la que trabajan, sector, cargo, antigüedad y ubicación geográfica. Según vayas segmentando la audiencia, en el recuadro de la derecha verás el número de personas a las que potencialmente llegará tu publicación.
Ahora sí, disponer de una página en LinkedIn cobra relevancia. Pero recuerda que el uso que se hace de LinkedIn no es similar al de las redes sociales generalistas (como Facebook) Por lo general, los usuarios no pasan demasiado tiempo revisando el timeline de esta red social. Si quieres destacar, tienes que esforzarte mucho más por ser relevante y aportar valor. No cometas el error de replicar tu estrategia de interacción de Facebook o Twitter, o tu página dejará de tener sentido para los usuarios que ya te siguen a través de estos otros medios sociales.
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